asion poetica en el varrio

Tengo una amiga que es, como suele decirse, una muy buena lectora,  desde pequeña estuvo rodeada de libros y mucho cine. Hizo una carrera universitaria y hoy es una muy buena profesional en su área, sin embargo, ha tenido desde que la conozco, hace más de 30 años, errores de ortografía. Descaradamente, y sin que le importe demasiado, es capaz de escribir “felises” “cavallo” o “estratejia”, algunos errores los repite aunque se los marques  pero la mayoría de las veces hay palabras que las escribe correctamente o incorrectamente según como le salga en ese momento.

En algunas ocasiones hemos hablado sobre el tema y restándole trascendencia  termina diciéndome “ vos me entendiste?, bueno, eso es lo importante” y sí, probablemente tenga razón y lo importante sea simplemente  entendernos.

En los últimos tiempos (tiempo indefinido, meses, años…) el uso de las redes sociales ha pasado de ser un simple recurso para interactuar con personas con las que compartimos gustos o ideologías a ser un complejo recurso  a través del  cual emitimos opiniones respecto de los  más diversos  temas cual excelsos elegidos capaces de derramar sobre la masa ignorante la iluminación y claridad sobre tal o cual asunto. Contundentes en nuestras afirmaciones y nuestras negativas.

Dentro de ello, algo que particularmente me inquieta es la divulgación de carteles, leyendas, grafitis, pasacalles, etc con errores de ortografía o de expresión. Gente que con sus propias posibilidades expresa su amor hacia otra persona, anuncia sus mercaderías para la venta, ofrece sus trabajos, etc y que son capturados por un celular o una cámara de fotos y compartidos con ánimo de burla para reafirmar de algún otro modo cierta superioridad de clase.

No digo que en todos las casos la intención sea tan mezquina, pero me parece que antes de clickear en “publicar” deberíamos hacer pasar por un filtro lo que verdaderamente  queremos compartir,  considerando que en ese instante estamos comunicando lo que somos a través de lo que vimos, un cartel o un mensaje con una historia detrás que no conocemos.

Simplemente no creernos ni mejores ni más felices  por leer más o menos libros o escribir más o menos bien.

ortografia

 

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