libros subrayados

Desde el momento en el que salgo de la biblioteca con mi libro en la mano lo primero que hago es darle una hojeada general para ver si está marcado. Sí, me gusta comprobar que hay otros como yo que no pueden controlarse y terminan subrayando libros que no les son propios. Noooooooo, yo no lo hago pero me muero de ganas ni lo duden, y para aliviar la frustración asiento  en mi cuaderno de notas el párrafo en cuestión, sí esa frase que fue escrita solo para mi.

Como sea, a veces me sorprendo gratamente cuando encuentro algún fanático que subrayó el 75% del libro y me desilusiono con la cabeza  agacha cuando no encuentro ninguna rayita ni siquiera una tímida marquita tipo “ ” ó  X ó () ó tan siquiera .

Ahora bien, siempre he pensado que esta costumbre, este vicio, puede ser un buen hábito o un mal hábito, puede conllevar cierta inclinación déspota o una tremenda actitud solidaria. Una puede tener la clara intención de querer llevar de las narices al siguiente lector a que acepte nuestra misma interpretación del texto o pueda quizás ser un desinteresado acto de hermandad en el que queramos compartir nuestro personal hallazgo “acá hay una pista” “esta es la esencia” “no te la pierdas”.

Y a veces no dejan marcas escritas pero si otras señales, como la puntita de la hoja doblada, superior o inferior, será que esa página les interesó especialmente o será que hasta allí llegó su lectura?, y una mancha de café (marrón) o mate ( verde) nos dice mucho también, como las fechas registradas en la ficha de devolución pegada en el retiro de la contratapa, en cálculos rápidos es posible saber si lo han leído en una sola entrega o si necesitaron renovarlo.

Así es,  un libro, cuando pasa de mano en mano suele tener  esa riqueza de muchas historias sobre el relato, es un plus y es gratis.

DSC02458

Anuncios