marisa ramos

microrelatos, como la vida

Mes: febrero, 2015

palomita de barro

En una época a mi mamá se le había dado por la cerámica. Concurría dos veces a la semana a un taller de arte del barrio y se pasaba tardes enteras amasando y pintando.

Por entonces yo vivía en otra ciudad y un día en el que la visité me sorprendió con su caja artística, calcinas , oxidos, estecas y un montón de accesorios que le servían de herramientas. Algo me había comentado de su nueva actividad pero tal vez no con mucho énfasis por cierta timidez o quizás yo no le haya prestado demasiada atención, por una cosa u otra me impactó darme cuenta la dedicación que esta mujer le estaba poniendo a la cuestión del barrito.

Pasó el tiempo, mucho tiempo si lo medimos por las ausencias. El otro día encontré una paloma con la cola rota y florcitas de colores a modo de alas. La lavé apenas como para sacarle la tierra pero no tanto para que quedaran las huellas y acá estoy mirándola de cerquita tratando de encontrar esas manos tibias y esos días de sol.

descarga (1)

Anuncios

La loca del aceite II (a punto de convertirse en saga)

Hace un rato fui al super. Nuevamente necesité comprar aceite. Nuevamente me paré frente a la góndola y traté de ser precisa en mi búsqueda: “precios cuidados, aceite vicentin 900 cm3” en este caso, una vez más el espacio correspondiente a este descuento estaba vacío y botellas de aceite vicentín  andaban dando vueltas por otros lados, a la derecha, a la izquierda, arriba, abajo.

Para no errarle tomé una botella y leí lentamente todas las espicificaciones: “vicentín, aceite de girasol, 900 cm3, industria argentina, producto de exportación”, bien,  parecía que todo coincidía, el precio $8,25, verdaderamente económico. Asimismo, hecha todas las comprobaciones del caso me acerqué a un joven empleado que estaba recargando la góndola de las frutas para pedir su colaboración y me ayude a verificar si realmente había una coincidencia entre el cartel publicitario ofreciendo precios cuidados y la botella que yo pretendía llevar.

Rápidamente le expliqué mi experiencia anterior dando por sobreentendido que el muchachito daría su aprobación a mi relato pero, nunca aprendo, y nunca hay que dar por sobreeentendido nada, el joven empleado me escuchó atentamente y mirándome a los ojos me dijo: – y de quién fue el error?, como insinuando que el error había sido mio al llevar un aceite que no correspondía a la oferta promocionada. Sin casi mediar instantes, empecé con mi pororata de que los cartelitos están mal expuestos y que entonces ofrecen una publicidad engañosa y bla, bla, bla. El pequeño, porque realmente era muy joven, insistía en que el error había sido mío y en un momento tuve que contener el caudal de palabras que estaban a punto de salir de mi boca para ofenderlo, tales como “Ey, te pagan extra por defender los intereses de tu empleador?” en fin…. Cuestión que ambos casi al mismo tiempo recapacitamos y dimos por finalizada la discusión, muy acertadamente él sugirió  que si tenía alguna duda de la mercadería que llevaba que verifiquemos juntos el código de la misma, sí ese numerito minúsculo y eterno.

Felizmente coincidia, felizmente pasé por la caja y aboné por mi aceite vicentin 900 cm3 $ 8,25.

vicentin

maneras de decir

A veces uno no puede decirle al otro “te quiero” en la cara, a veces damos sobreentendido los sentimientos de pertenencia y no lo ponemos en palabras. A veces son más los gestos y las miradas que los abrazos.

Bueno, una de esas veces me mandaron esta foto al celu cuando estaba pasándola mal en un sanatorio y ésta es mi manera de decirles “yo también”(un mes y medio después)IMG-20141225-WA0002

la loca del aceite

Cronológicamente los hechos se sucedieron asi: la semana pasada fui al super de mi barrio y entre otras cosas necesitaba comprar aceite, parada frente a la góndola pude comprobar que el aceite “cañuelas” pertenecía al grupo de “precios cuidados” por lo que su valor era inferior al normal.  Me llevó unos minutos poder encontrar el aceite en cuestión ya que había varios cartelitos que lo promocionaban pero ninguno de ellos estaba dentro del lote de dicho aceite. Asi que una vez corroborado el cartelito que indicaba “aceite cañuelas $ 15” tome la botella que creí correspondiente. Cuando la cajera me tickea el aceite el precio era $ 22, no de inmediato porque la verdad me llevó unos cuantos segundos tomar la decisión, le hago saber que esa marca estaba dentro de los precios cuidados a $15, a lo que ella muy gentilmente me respondió que ésta era otra variedad y no la incluida en el descuento que de ésta no había abastecimiento. Insistentemente le hice saber que entonces los cartelitos estaban mal ubicados y que estaban dando una información engañosa, tanta fue mi insistencia en dejar en claro esta situación que la gente alrededor empezó a sumar sus orejas a la discusión y finalmente se acercó un supervisor que resolvió las diferencias dándome una botella de “aceite natura” que misteriosamente tenía guardada debajo del mostrador de recepción a un valor de $ 11. Más allá de resuelto el momento cada día subsiguiente me paré frente a la góndola de los aceites y cada vez el escenario fue más confuso porque cada día había más cartelitos de precios cuidados, superpuestos unos sobre otros y ninguno indicaba mercadería en existencia alguna. Aparentemente el proveedor seguía sin proveer. Finalmente hoy, pedí hablar con el encargado y le expresé claramente la situación, le pedí ingenuamente que si no tenia mercadería en stock que no exhiban los cartelitos de precios cuidados porque esa era una maniobra de engaño. Despues de argumentos van, argumentos vienen me dijo que si quería podía dejarlo asentado en el libro de quejas a lo que respondí que me daba más satisfacción quejarme con una persona que con un cuaderno. De regreso a mi casa pensé, mañana cuando vuelva los empleados van a decir “ahí viene la loca del aceite”.aceite

empezar el día así

Hoy me pasó algo inesperado.  Por un motivo que no viene al caso relatar hoy temprano a la mañana  recalé en un taller mecánico.  Un garaje adaptado a este fin en donde un señor de mediana edad vestía mameluco color café y sus lentes caídos a mitad de nariz, bonachón, predispuesto a solucionarnos el problema. Mientras el señor hacía su trabajo me quedé en la vereda observando las herramientas, la fosa, el perro que dormía en una improvisada cucha, la radio que emitía la frecuencia de l.t.10, el equipo de mate, los papeles pinchados en un clavo que salía desde la pared, algunos trapos sucios con grasa.

Por un rato todo me resultó familiar aunque fuera ésta mi primera vez en este lugar. Por un rato algunos recuerdos escondidos aparecieron para saludarme, me inauguraron el día con el confort que suele dar el vientito fresco en la cara. Por un rato llené mis pulmones de esos olores que me hicieron acordar a mi papá. Que lindo empezar este día así.

420257_3137692374551_1139345721_n