La gente que lava la vereda es peligrosa

por marisa ramos

Ayer fue martes día habilitado por la municipalidad de Santa Fe para el lavado de las veredas y porque lo elijo, por varias razones, mis traslados y recorridos los hago generalmente caminando, cuando los  tiempos lo permiten y las distancias son apropiadas ( te camino  hasta unas 25-30 cuadras y  si descanso un rato las vuelvo a caminar de regreso).

En eso estaba ayer cuando la mañana comenzó a presentar sus obstáculos. Tres personas interrumpieron mi “ágil andar”.

La primera manipulaba la escoba en movimientos cortos y reiterados, con mucho ímpetu, con su mirada clavada en cada baldosa que barría.

La segunda ostentaba una gran destreza con la manguera cuyo chorro llegaba hasta el cordón salpicando las puertas de los autos estacionados.

La tercera era un poco menos estructurada y sus baldes no seguían ninguna lógica, uno por allá otro por acá.

En los tres casos tuve que tomar rápidas decisiones que definirían mi integridad física,  seguir en línea recta, esquivar  persona manguera  y/o escoba o lo menos arriesgado bajar a la calle.

Por suerte mis elecciones fueron acertadas, llegué a destino seca y salva y pensé por un instante en la  pasión de cierta gente en cosas tan insignificantes.

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